Recuerdo cuando la buena de L era capaz de hacer callar a una piara de malolientes puercos con tan solo un flip flap de sus parpados. Nadie sabe muy bien porque, pero atraía. Gozaba de un magnetismo fuera de lo normal capaz de modular la realidad y a todos aquellos que habitabamos sobre su piel.
Una manta cargada de sigilo, cubría nuestras cabezas cuando paseaba su culito perfecto des del pupitre del final de la clase, hasta la pizarra. Se deslizaba sobre aquellas baldosas mugrientas desafiante, amenazante, provocando y llevando a la revolución a todos nuestros escuadrones de testosterona, androsterona y androstendiona.
Una vida a bocajarro. Sin control, sin piedad a discreción. Sin dejar alternativa a la mediación o a una mínima negociación. Para L, solo existía blanco o negro y, el resto de mortales inferiores, podria escoger estar con ella o contra ella, entre vivir o morir.
Por suerte o por desgracia, la situación de entonces obligaba a moverse rapido. A adaptarse, a sobrevivir y L, decidió aferrarse a su estandarte y resistir hasta que, un dia, la oscuridad se la llevo dejando tras de si un silencio de ojos huecos.
La jauria del tiempo hizo su trabajo. El tic tac se cebo con ella y con todos aquellos que se atrevierón a custionar su poder. La casualidad la vomito sobre el mismo anden en que yo esperaba mi tren. Un tenso silencio se forjo mientras nuestras miradas se cruzarón...ni sombra de aquella diosa que me acompaño al sueño sin estar conmigo....durante años.
Que puedo decirte querida L, sin cobertura en flancos, no eres nada bonita. Bienvenida al mundo real.
Reproductor: Ari Puello - La Ley de Murphy
viernes, enero 13, 2012
LSU, La caída de un mito
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